| MARCO
HISTÓRICO |
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LA ILUSTRACIÓN
El siglo XVIII español es convulso y estuvo marcado por una
serie de acontecimientos que dotan a este periodo de unas características
especiales:
La guerra de
sucesión, tras la muerte de Carlos II, que terminará
entronando en España a la dinastía de los Borbones.
La guerra de
la independencia frente a los franceses.
Aunque lo importante de estos periodos no son las guerras, sino
lo que estas supusieron: el tránsito de una España
jerarquizada socialmente por los cuadros estamentales, de carácter
agrario, a una España incipientemente burguesa, industrializada
y masiva.
El espíritu de la ilustración aparecerá en
España con la dinastía de los borbones, que supuso
un extraordinario progreso en el pensamiento político, en
la ciencia y en la cultura.
El siglo XVIII conllevó avances en la educación, la
ciencia, las obras públicas y la política.
Con Carlos III (1759-1788) se impulsó la propagación
de las ideas reformistas e ilustradas,
Se promueve la creación de instituciones culturales como
la fundación en 1714 de la Librería Real, que se convertiría
más adelante en la Biblioteca Nacional, y la Real Academia
Española de La Lengua. Años más tarde, en la
década de los treinta, se fundaron la Academia de Medicina,
la de Historia, Farmacia, Derecho y la de Artes de San Fernando.
En el ámbito de las ciencias se crearon instituciones tan
importantes como los Jardines Botánicos, el Gabinete de Historia
Natural, la Escuela de Minerología, el Gabinete de Máquinas
del retiro, el Real Laboratorio de Química y algunas escuelas
de ingeniería.
Además, continuamente llegaban desde América nuevos
minerales y especímenes zoológicos y botánicos,
fruto de las expediciones científicas organizadas. En este
período también aparecerán varios científicos
eminentes como: Lagasca, Mutis, Gómez Ortega, Cavanillas,
Azara, los hermanos Elhuyar,...
En el campo de la literatura, comienzan a florecer publicaciones
de índole científica, cultural, satírica y
política. Y aunque la esplendorosidad de este siglo no pudo
competir con la edad de oro, si resuenan algunos nombres como Leandro
Fernández de Moratín, los fabulistas Samaniego e Iriarte,
Ramón de la Cruz, Nicasio Gallego, Cadalso, Alberto Lista...
todo ello sin olvidar a las dos grandes figuras de la época:
el padre Feijoo y Jovellanos.
Fue en este ambiente ilustrado donde podemos situar en su contexto
más acertado al doctor Francisco Balmis.
Su vida responde claramente a los principios ilustrados:
Racionalismo:
fe constante en la razón humana. Era la razón humana
quien llevaría a un progreso ilimitado de la humanidad.
El médico alicantino Francisco Javier Balmis empleó
sus conocimientos para salvar a la humanidad de las terribles epidemias
de viruela.
Empirismo:
La experiencia como base para el conocimiento de la realidad.
Balmis, en sus viajes por Méjico, comprobó los beneficios
de ciertas plantas que utilizaban los chamanes y, desligándolas
de los rituales mágicos con los que eran aplicadas, las llevó
a España.
Anhelo
de conocimiento: El ilustrado siente un enorme
deseo de conocer el mundo donde habita, pero también de dar
a conocer lo aprendido.
En el siglo XVIII nos encontramos en un momento de difusión
de las ideas. Balmis, no fue el descubridor de la vacuna, pero la
llevó a las colonias de ultramar y difundió libros
que trataban el tema de la inoculación.
Utopismo:
La aplicación de la razón a todos los aspectos de
la vida humana permitirá una mejora constante de la sociedad.
Se pretende construir una sociedad mejor y Balmis y el resto de
la expedición no dudaron en arriesgar su salud y su seguridad
en beneficio de la humanidad.
Progreso
y felicidad: Frente a las reticencias anteriores, la
ilustración exalta la felicidad humana antepuesta a la salvación
religiosa.
Al
monarca Carlos III le sucedió en el trono Carlos IV (1788-1808),
contemporáneo de la revolución francesa, que estuvo
casado con María Luisa de Parma y cuyo reinado estuvo dominado
por la figura de Manuel Godoy, que pasó en poco tiempo de
ser simple Guardia de Corps a ser Grande de España.
Se trata de un periodo convulso, marcado por las relaciones con
el país vecino.
En la etapa revolucionaria francesa de la Convención, España
sostuvo una guerra con Francia, tras la cual tuvo que ceder, una
vez firmada la Paz de Basilea (1795) la parte española de
la isla de Santo Domingo (Haití).
A partir de esta paz, la política de Carlos IV y Godoy será
de supeditación a Francia.
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| ALICANTE
EN EL S.XVIII |
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A comienzos
del siglo XVIII nos encontramos inmersos en plena Guerra
de Sucesión, lucha entre el Archiduque
Carlos de Austria y Felipe de Anjou por la sucesión de la
corona española, vacante tras la muerte de Carlos II sin
descendencia, que abrió sus puertas en 1705 a una contienda
civil que no finalizó hasta la toma del castillo de Alicante
por las tropas Borbónicas de Felipe de Anjou en 1709 y cuyas
consecuencias no comenzaron a cicatrizar hasta la firma en 1725
de la Paz de Viena.
Todos
los acontecimientos derivados del conflicto armado, nos dejan al
inicio del siglo con un panorama desolador, con la destrucción
de buena parte de los edificios urbanos, algunos de los cuales poseían
un verdadero valor histórico y arquitectónico; también
nos encontramos con reformas urbanísticas propias de un conflicto
armado, y de este modo, podemos observar como ante la aproximación
del conflicto bélico en que derivarían las pretensiones
al trono, el Virrey de Valencia comunicó a la ciudad la necesidad
de mejorar sus defensas, por dicho motivo, llegó a la ciudad
en el año 1701 el Mariscal de Campo D. Daniel Mahoni, quién
mando reparar todos los tramos de la muralla que estaban en mal
estado. Se realizaron obras como la apertura de la calle Liorna
(actual C/ López Torregrosa) para poner en rápida
comunicación la muralla de tierra con la del mar. Se empezó
a construir la ampliación de la muralla que, partiendo de
la vertiente occidental del Benacantil, encerraría los espacios
construidos del arrabal de San Francisco hasta el baluarte de San
Carlos. En 1711 se había comenzado a reparar los desperfectos
ocasionados por la guerra en las fortificaciones de la ciudad, superados
estos desperfectos devastadores de la guerra, la construcción
de viviendas alcanzaba un vigoroso impulso, tanto en el viejo recinto
intramuros como en los dos arrabales, mejorándose los caminos
que llegaban a la ciudad, como demuestran los permisos de edificación
emitidos en este siglo, aumentando el número de viviendas
que para 1731 se cifran en 2.195, en 1756 de 2.720, y en 1807 aparecen
censadas 3.056, hecho que se vio favorecido por el incremento demográfico,
describiendo de este modo un nuevo plano urbano de la ciudad de
Alicante.
Dentro
del plano geográfico, señalar que la antigua gobernación
de Alicante estaba formada por la ciudad de ese nombre, las villas
de Monforte, Muchamiel, Villafranqueza y los lugares de Agost, Busot,
San Juan y Benimagrell; Siendo el termino municipal de la ciudad
el más extenso con 30.646 hectáreas aproximadamente.
Según el nomenclator de Floridadblanca eran de realengo la
ciudad de Alicante, las villas de Monforte y Muchamiel, y los lugares
de San Juan Y Benimagrell; y de señorío secular, con
jurisdicción Alfonsina, la villa de Villafranqueza y los
lugares de Agost y Busot.
A lo largo del periodo que estamos tratando, tenemos que señalar
como el municipio experimenta una bonanza demográfica, de
modo que contaba con una población que rayaba los 15.000
habitantes en 1754, y alrededor de 20.000
habitantes a comienzos del siglo XIX.
Todos estos datos están reflejados en los censos realizados
en la época, que han sido analizados por Enrique Jiménez
López en su obra Alicante en el siglo XVIII. Economía
de una sociedad portuaria en el antiguo régimen, destacando
así, el censo realizado en 1754
(localizado en el Archivo Municipal de Alicante ARM 7. LIB 3) que
aparece con una población de 14.394
habitantes, de ellos 7.135 son mujeres
y 7.259 son hombres, estos últimos
repartidos de la siguiente manera:
|
POBLACIÓN
MASCULINA CENSADA EN 1754
|
|
AÑOS
|
SOLTEROS
|
CASADOS
|
VIUDOS
|
TOTAL
|
|
0-16
|
2.677
|
---
|
---
|
2.677
|
|
10-25
|
937
|
313
|
3
|
1.253
|
|
25-40
|
311
|
1.287
|
34
|
1.632
|
|
40-50
|
59
|
614
|
47
|
716
|
|
+
50
|
60
|
705
|
139
|
904
|
|
TOTAL
|
4.044
|
2.919
|
219
|
7.182
|
Total
que se ve incrementado en 77 varones de los que no se especifica
la edad, obteniendo el total anteriormente indicado 7.259 habitantes
varones.
En 1787 encontramos <<... censo
español ejecutado de orden del Rey, comunicado por el Excmo.
Sr. Conde de Floridablanca, primer secretario de Estado. >>
por ello es conocido como el censo de Floridablanca (localizado
en el Archivo Municipal de Alicante ARM. 15 LIB. 15),
que nos proporciona una población de 17.420
habitantes, obteniendo un incremento
de la población de 3.026 habitantes
en tan solo 33 años.
El último censo realizado en Alicante bajo el antiguo régimen,
esta fechado en 1803
conocido como censo de Frutas y manufacturas de España
e islas adyacentes, con una población censada de 21.447
habitantes, aunque esta cifra se considera poco fiable, por
creer que incorpora población de otros municipios, barajándose
la idea de una población que supera los 20.000 habitantes
pero inferior a la cifra dada.
Toda esta población se encontraba enmarcada dentro de una
formación social que se diferencia radicalmente de la actual,
ya que mantenía un orden de tipo estamental, en virtud de
la cual los ciudadanos no eran considerados en tanto que ciudadanos,
sino como miembros de un determinado estamento. Esta realidad venia
refrendada, desde el punto de vista jurídico por la existencia
de la noción de privilegios, creándose una barrera
social escasamente permeable, diferenciándose de este modo
entre estamentos privilegiados, compuesto por la nobleza y el clero,
y estamentos no privilegiados, compuesto por los plebeyos.
Dentro
de los aspectos culturales, y más concretamente en el tema
relacionado con la educación, hay que destacar la existencia
de aulas de Gramática para los estudios de latín y
humanidades, y poseen una consideración relevante, porque
posibilitan la formación del alumnado para acceder a la Universidad,
ya que el único requisito académico que se necesitaba
era el conocimiento de la lengua latina. Hacia 1660 abren las puertas
las cátedras de Artes y Teología, dando la posibilidad
de cursar en la ciudad dos facultades - ó carreras - universitarias
aunque sin reconocimiento oficial. El grado de Bachiller, Licenciado
o doctor debía revalidarse en una Universidad previamente
reconocida por el Papa o el Rey, por eso a partir de este momento
la relación de Alicante con centros reconocidos como la Universidad
de Gandia, Orihuela y Valencia se estrechan. Encontrándonos
con una formación académica completa para la vida
en la ciudad, formación que giraba entorno a los centros
dirigidos por Dominicos y Jesuitas, donde se gestaban las vocaciones
universitarias, y otros centros de primeras letras encabezados por
otras ordenes eclesiásticas, y que contribuirán a
elevar el nivel cultural de los alicantinos.
Estudios menores
que se imparten en cuatro centros religiosos.-
1. Convento de los Franciscanos, hay noticias de la
existencia de los Franciscanos en Alicante en el siglo XV (Convento
de Nuestra Señora de los Ángeles), continuando su
tarea espiritual y de formación en los posteriores siglos,
pero en el siglo XVIII, abre decididamente las puertas a los seglares,
para los estudios menores y será en el año 1767 con
la expulsión de los Jesuitas, que extenderá sus enseñanzas
con la concesión del aula de Gramática.
2.
Colegio de San Agustín (Agustinos), se establecen
en 1585 en Alicante, y en el siglo XVIII disponían de estudios
menores de Gramática y Artes, y mayores de Teología
y Filosofía, pero tras el año de 1767, su actividad
se incrementa y acogen hasta donde pueden a los estudiantes de Filosofía
de la Compañía de Jesús.
3.
Escuela de las Carmelitas Calzadas, llegan a la capital en
1586 ocupando un pequeño edificio en las faldas del Benacantil.
Abren una escuela en el siglo XVIII donde se enseña lectura,
escritura, historia sagrada, religión y catecismo.
4.
Convento de la Inmaculada, llegan los Capuchinos a Alicante
en 1602, y abren el convento citado frente el Monte Tossal, su tarea
educativa se inicia en el siglo XVII y prosigue en el XVIII con
los estudios menores.
El
alumnado puede seguir sus estudios superiores en el Real Colegio
de Nuestra Señora de la Esperanza (Compañía
de Jesús), en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario
(Dominicos) ambos centros en Alicante y en Orihuela. En esta última
localidad encontramos el Seminario de San Miguel (donde estudian
comúnmente los que deseaban cursar Filosofía), el
Colegio de Jesuitas y la Universidad de Santo Domingo.
Centrándonos
en Alicante y desglosando un poco más los centros existentes,
señalar:
1.
Colegio de Nuestra Señora del Rosario, dirigido
por los Padres Dominicos, ubicado cerca del castillo de Santa Bárbara
y fechado en 1586, que tras observar la necesidad de un nuevo centro,
el 18 de Enero de 1597 sin abandonar el antiguo convento se instalan
en el C/ Mayor. En 1723 empieza a funcionar con carácter
gratuito, gracias a las subvenciones municipales, un aula de Gramática,
cursos de Latinidad, Sintaxis, Prosa, Retórica, Ortografía,
Buenas Costumbres, Religión. En estudios superiores, Filosofía
y Teología, alcanzaran un gran prestigio docente.
Después de 1767, los Dominicos, que habían solicitado
las aulas de Latinidad y Filosofía, extinguidas por la expulsión
jesuita, ven atendidos sus deseos, con lo que pasan a ser un centro
instructivo de primer orden al servicio de la capital y la provincia.
2.
Real Colegio de Nuestra Señora de la Esperanza,
dirigido por la Compañía de Jesús, con sus
antecedentes en 1629 y destacando en 1732 la construcción
de un gran centro, con fachadas a las Calles de la Sangre, San Agustín
y en Llop, centro que a mediados de siglo une a los estudios menores,
las Cátedras de Teología y Filosofía. Numerosos
son los alicantinos que se forman en el colegio, donde podremos
destacar a Jorge Juan. Centro que cerrara sus puertas en 1767 como
consecuencia de la expulsión de los miembros de la Compañía
de Jesús.
Los
aspectos políticos vienen definidos por el triunfo de las
armas borbónicas en la guerra de Sucesión, hecho que
vario sustancialmente las relaciones entre el monarca y los reinos
de la antigua Corona de Aragón. El modelo pactista que, de
manera imperfecta, había reglado durante el siglo XVI y XVII
esas relaciones fue sustituido por un centralismo administrativo
que tomó como elemento unificador la legislación castellana.
Ya en los decretos conocido como Decretos de Nueva Planta se indicaba
de forma imprecisa que el modo de organizarse y regirse los municipios
valencianos debían ser la adopción del modelo vigente
en Castilla.
En virtud de esa decisión centralizadora y uniformista, los
rasgos que la dinastía triunfante impondrá a las ciudades
y villas valencianas responden a los mismos criterios que regían
el municipio castellano: Regidores perpetuos designados por el rey
a propuesta de la Audiencia de Valencia, o del Consejo y Cámara
de Castilla en casos determinados, sometidos a la autoridad de un
oficial real, el corregidor, dotado de amplísimas competencias.
Se trasladaban al gobierno valenciano muchos de los defectos que
lastraban la vida municipal de las ciudades castellanas, como la
patrimonialización de los propios oficios públicos
en unas pocas familias y la agudización de la tendencia,
ya presentes en la época foral, de convertir al municipio
en un órgano dirigido y controlado estrechamente por la monarquía.
Este primer Ayuntamiento borbónico pasaba a ser presidio
por una figura ajena a la tradición municipal valenciana:
el Corregidor; los corregidores habían sido en Castilla desde
fines de la Edad Media y significativamente a partir del reinado
de Isabel la Católica, agente de la monarquía en los
territorios de su jurisdicción, de este modo, ahora, los
corregidores debían representar en los municipios valencianos
al Rey y al Consejo de Castilla, con una amplitud de competencias.
En los corregimientos cuyo titular no era letrado, como era el caso
de Alicante, existía la figura del Alcalde Mayor, cargo que
recaía en un licenciado en derecho, destinado a actuar como
juez en pleitos, causas civiles y criminales y a intervenir en cometidos
políticos-administrativos por delegación del corregidor.
Entre sus competencias también se incluía las referentes
a la gestión económica y administrativa del corregimiento.
Si bien, ambas figuras representaban al Rey en el municipio, y tenían
como función primordial controlar la gestión municipal;
hay que destacar la presencia del Regidor, que representaban, al
menos en la teoría, a la comunidad. Su cargo al igual que
en Castilla, tenia un carácter vitalicio, y la designación
de los nuevos titulares.
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| FRANCISCO
J. BALMIS (1.753 - 1.819) |
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· LA LLEGADA DE LOS BALMIS A LA PENÍNSULA IBERICA.
Muy
poco se ha estudiado la biografía del personaje, pero menos
aún su familia y el origen de la misma. Es escasa la documentación
que se encuentra al respecto del apellido Balmis.
Tras
analizar los censos y registros de vecindad existentes del siglo
XVIII en la ciudad de Alicante, de la cual es originario nuestro
personaje, podemos observar como el apellido Balmis no se repite,
es decir, únicamente aparece asociado a una sola familia.
También existe cierta confusión alrededor del apellido
lo que hace que el recorrido de la investigación sea más
complejo, En el censo de 1731, con una población de 12.604
habitantes, aparece registrado dentro del gremio de Cirujanos un
Antonio Balmis, pero posteriormente en el bloque de vecindad nos
encontramos con un tal Antonio Bambis, obviamente se trata de la
misma persona. Idéntico hecho podemos constatar en el censo
de 1754, en un primer momento se escribió el nombre de Antonio
Balbis, comenzando en el arco de la letra b marca una m para aclararnos
que se refiere a Antonio Balmis.
Las
dificultades a la hora de escribir el nombre, que no aparezca ninguna
otra familia vinculada a este apellido, nos demuestran claramente,
que nos encontramos ante una familia del extrarradio de la ciudad,
y fundamentalmente, que sea incorporado recientemente al termino
de Alicante.
Es
muy probable que su origen se encuentre en Francia, ya en la relación
de pleitos existentes en la ciudad de Alicante, aparecen al respecto
dos expedientes que nos ayudan a aclararlo.
Expediente
de Pedro Balmis contra José Martínez por ocupación
de un solar a fecha de 1719 en la calle Empedrada.
Donde
encontramos a ”.... Pedro Balmis de nación frances
de esta ciudad vecino....” y que expone: “.... que en
el tiempo de mi ausencia que tire de esta ciudad por el año
pasado de mil setecientos y seis, pasando a la villa de Mauns patria
en el Reyno de Francia donde me mantuve cerca de 14 meses. Encontré
a José Martinéz de oficio carpintero, que ocupo gran
parte de mi casa injustamente.......”
Expediente
de Pedro Balmis contra Diego Leopoldo Moxica, sobre techar una casa
invadiendo el solar de al lado que es de su propiedad, en 1719.
“.......
dice que en 1706 parte para la Villa de Mauns mi patria en la Provincia
_ _ _ de Francia donde me mantuve 14 meses, y de vuelta a esta ciudad
encontré que Diego Leopoldo Moxica, en una remodelación
de su casa, que tiene en calle Empedrada de Alicante ocupo gran
parte de dicha, mi casa....... “
La
importancia de estos dos expedientes estriba en su titular y en
su fecha, es decir, nos encontramos ante el apellido Balmis en 1706,
con un origen francés, no hay que olvidar que en los censos
posteriores no aparece ninguna otra familia con dicho apellido y
las dificultades a la hora de plasmarlo en el papel.
Por
lo que podemos concluir diciendo que, es más que probable
que el citado Pedro Balmis tuviera algún grado de parentesco
con el Ilustre Dr. Balmis, procediendo por lo tanto del país
vecino, y por la fecha en la que se data el documento, su entrada
en España se tiene que vincular al conflicto armado de la
guerra de sucesión al trono español, entre el Archiduque
Carlos de Austria y Felipe de Anjou, tras la vacante producida a
la muerte de Carlos II sin descendencia .
Honrando
a un alicantino, con este título comenzaba un periódico
de tirada local el 31 de Enero de 1919, el homenaje que uno de nuestros
más ilustres personajes de la ciudad de Alicante, iba a recibir
con motivo del centenario de su fallecimiento, otorgándole
su nombre a una de las calles de la ciudad, con una lápida
labrada por el cincel del artista D. Vicente Bañuls.
Se trata de Francisco Xavier de Balmis y Berenguer, nacido en Alicante
el 2 de Diciembre de 1753 y bautizado
tres días después en la Iglesia de Santa María
de la misma ciudad, perteneciente a una familia
de cirujanos, tradición que seguirá, y para ello
su formación girará dentro de las aulas de Gramática
para los estudios de Latín y Humanidades, ya que las leyes
vigentes exigían este requisito a los aspirantes que deseban
cursar estudios universitarios. Estudios que cursó en el
Real Colegio de Nuestra Señora de la Esperanza ( dirigido
por la Compañía de Jesús) ó en el Colegio
de Nuestra Señora del Rosario (dirigido por Padres Dominicos),
siendo este último donde posiblemente se formó, teniendo
en cuenta que con la expulsión de los Jesuitas en Alicante
en 1767, el centro de Nuestra Señora del Rosario absorbió
casi la totalidad del alumnado registrado en las aulas del centro
de la compañía de Jesús, y también su
ubicación, en la Calle Mayor, próximo al Portal de
Elche ,donde aparecen censados sus abuelos paternos, y a la Plaza
de la Fruta (actual Plaza de Santa Faz), donde aparece el domicilio
de Balmis.
Terminada
su formación, lo encontramos trabajando como practicante
de cirujano en el Hospital
Real Militar de Alicante entre 1770 y 1775, obteniendo el
título de Cirugía y Álgebra en 1778
por la Universidad de Valencia.
Al año de licenciarse ingresa en el ejercito, de este modo,
encontramos que en abril de 1781 es ascendido a cirujano del dicho
cuerpo y destinado al regimiento de Zamora, en virtud de propuesta
de su Coronel D. José de Avellaneda, que aprobó el
general O-Reylli. Y será con dicho regimiento donde viajara
en la expedición del Marqués de Socorro, por primera
vez a América, donde destacara en su labor, asistiendo con
incesante celo a un crecidísimo número de enfermos.
En 1786 es nombrado por el Sr. Arzobispo de Méjico, cirujano
mayor del Real Hospital militar del Amor de Dios de aquella capital.
En el mismo año le concede la Universidad Mejicana el grado
de Bachiller en Artes, entonces el grado de Bachiller era el próximo
al de Doctor o Maestro, recibirá por la Universidad de Toledo
el grado de Bachiller en Medicina También realizo tres cursos
de botánica en el Real Jardín de la Corte, por su
trayectoria realizada es nombrado Cirujano honorario de Cámara
de Carlos IV en 1795.
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Ilustre
alicantino que dedicó su empresa a ensalzar el honor
de su patria, la ciencia y el bien de la humanidad, mediante
el estudio, y experimentando las virtudes terapéuticas
de la botánica, importando a lo largo de su carrera especies
originales, como de Agave y de Begonia como demuestran las publicaciones
emitidas en la Gaceta
de Madrid, e innumerables dibujos de especies exóticas
tanto del Nuevo Continente, como de zonas tan remotas como China.
De este modo encontramos su publicación en la Gaceta
de Madrid el 11 de Octubre de 1794 sobre la Demostración
de las eficaces virtudes en las raíces de dos plantas
de Nueva-España, especies de Agave y de Begonia, para
la curación del vicio venéreo y escrofuloso
. Pero, deber ser sin ninguna duda, por dirigir la Real
Expedición Filantrópica de la Vacuna de la
Viruela en 1803, el hecho por el cual la memoria histórica
nunca lo debería olvidar. |
No
hay que olvidar, los estragos que las epidemias de viruela producían
en la época, despoblando pueblos y exterminando grupos raciales,
como en el caso del nuevo continente, que fue introducida en 1520
por un esclavo de Narváez. El honor de erradicar las virtudes
devastadoras de la viruela, le corresponde a Edward Jenner (1749-1723)
médico inglés, que publicó sus resultados en
Londres en 1798; resultados divulgados en Europa por Jacques-Louis
Moreau de la Sarthe y su obra Traité Historique el practique
de la vaccine, obra que a su vez será traducida por Balmis
en Marzo de 1803, demostrando ser una persona que posee un gran
interés científico, siguiendo de cerca sus nuevos
avances e innovaciones.
Ante este contexto, el Rey Carlos IV ordena la expedición
para transportar la vacuna de la viruela a sus posesiones del nuevo
continente, bajo la dirección de Balmis, así el miércoles
30
de Noviembre de 1803 partirá la corbeta María-Pita
desde el puerto de la Coruña, portando en sus compartimentos
el mayor tesoro jamás fletado por un navío, en otras
palabras, transportando la vida. Para ello, embarcaron 22 niños
de la Casa de los Expósitos de la Coruña, al cuidado
de su rectora Dña Isabel Sandalla y Gómez, niños
que no hubieran pasado la enfermedad, con el fin de ser inoculados
sucesivamente en el curso de la navegación, para tener siempre
la vacuna activa y en perfecto estado hasta su destino, destino
que no se ceñirá únicamente en las posesiones
españolas, sino que llegara hasta territorios asiáticos.
Destacando de esta manera su labor diplomática, a favor de
la ciencia y sobre todo de la humanidad.
Pero su hazaña no se limitará a transportar la vacuna,
hecho al que no hay que restar importancia, ya que no hay que olvidar
que el país de origen de Edward Jenner y su importante hallazgo,
no lo podía exportar a sus dominios porque llegaba seco e
inservible, como en Macao y Canton donde sí consiguió
llegar nuestro Ilustre alicantino. Hazaña que se ensalza
aún más, organizando vacunaciones masivas y con su
labor instructora, formando a los facultativos de las zonas en la
manipulación, utilización y conservación de
la vacuna. Culminando tan invalorable hazaña en Septiembre
de 1806, como demuestra la publicación de la Gaceta
de Madrid del mismo año.
En
Febrero de 1810 partirá del puerto de Cádiz con rumbo
al Virreinato de México, encabezando de nuevo otra expedición,
con la finalidad de asegurar la perpetuidad de la preciosa vacuna,
que por descuido de aquel Virrey había casi desaparecido,
hazaña que nuevamente desempeño con las más
altos calificaciones, regresando a su Patria a fines de 1812, y
con su salud quebrada como consecuencia del paso del tiempo y fundamentalmente,
por las penurias sufridas en sus expediciones en pro de la ciencia
y del ser humano. Consciente de su estado, en 1814 solicita al Monarca
la plaza de Gobernador del Real sitio de San Fernando.
Y
como no hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla, y
por esta ley fatal de estar condenado a muerte todo lo que en este
mundo vive, le tocó pagar tan alto tributo el 12 de Febrero
de 1819 en Madrid. Aunque podemos señalar, que él
era conocedor de este reloj vital, ya que el 8 de Noviembre de 1818
realizó su testamento
ante el notario de Madrid D. Antonio Martínez Llorens, escasos
meses antes de su fallecimiento. Y del cual podemos saber que, tenía
como residencia establecida la ciudad de Madrid, que se encontraba
viudo de Dña Josefa Mataseco, sin descendencia, siendo sus
únicos herederos su hermana Dña Micaela Balmis natural
y vecina de Alicante, y sus sobrinos
Es
necesario concluir con algunas citas extraídas de obras de
grandes autores, y de personajes que han escrito las líneas
de la historia, y que el Dr. D. Emili Balaguer i Perigüell
recoge en su obra Balmis ó L´esperit de la Il-lustració
en la medicina espanyola:
Chinchilla. A, en su obra Anales
históricos de la medicina en general y bibliográficos
de la española en particular. "... Balmis y sus compañeros
fueron los médicos que más servicio hicieron al buen
nombre español..."
Godoy. M, en su obra Memorias críticas
y apologéticas para la Historia del Reinado del Señor
Don Carlos IV de Borbón. "... Del 1803 es la expedición
cosmopolita y filantrópica de la vacuna, que honrará
para siempre la memoria y el reinado de Carlos IV.... Y todo esto
se ha olvidado, las empresas pacificas no tienen mucho eco en los
anales de los pueblos. ......Gloria a la devastación........a
estos triunfos perversos se levantan monumentos y dedica la gente
su entusiasmo."
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| I
CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE FRANCISCO J. BALMIS |
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BALMIS EN LA HISTORIA
A
comienzos del siglo XIX nos encontramos con una población
censada de 20.000 habitantes aproximadamente, en la siguiente centuria,
concretamente en 1920, aparece una población de 63.908 habitantes,
un enorme crecimiento demográfico que sólo se vio
frenado en 1918 por una epidemia de gripe, que causo en la ciudad,
en apenas unos meses, 342 muertos, y obligó a habilitar rápidamente
el nuevo cementerio de la ciudad, saturado ya el que se encontraba
en San Blas. Dato que refleja la gran transformación que
sufre Alicante, no sólo en el ámbito demográfico,
sino en el urbanístico, configurando una nueva trama urbana.
Ante tal situación de cambio, se celebra el primer centenario
de la perdida de Francisco Xavier Balmis y Berenguer, fallecido
en 12 de febrero de 1819, hecho que demuestra que las grandes hazañas
en pro de la humanidad no son olvidadas, y fundamentalmente, que
su tierra natal mantiene en la memoria a sus hijos ilustres.
Los actos de conmemoración a la memoria del ilustre alicantino,
tuvieron lugar por un lado el miércoles 12 de febrero de
1919, coincidiendo con su centenario en el Colegio de Médicos
de Alicante, donde asistieron todos los médicos de la localidad
y algunos de la provincia, acto organizado por los señores
Albero y Sánchez Sanjulián; donde se mencionaron sentidas
frases a su persona y su labor como médico, y se creo una
comisión para crear un premio anual que llevara el nombre
del Dr. Balmis.
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Por otro lado, el Ayuntamiento de Alicante retrasó la
celebración del centenario al domingo 16 de febrero de
1919, coincidiendo con el acto propuesto para esta fecha en
el Teatro Principal de Alicante de un meeting de sanidad conformado
por ilustres doctores y profesores de Madrid y Alicante, de
este modo, a las once de la mañana como estaba previsto,
el Ayuntamiento en corporación, miembros del Colegio
de Médicos de Alicante y junto con tan ilustres personajes
procedentes de Madrid, descubrieron una lápida, labrada
por el cincel del artista D. Vicente Bañuls, que dará
el nombre de Dr Balmis a la actual plaza de Alicante, situada
entre las calles de Canalejas, Cid y Limones, anteriormente
llamada plaza de Torrrent. Lápida descubierta por el
señor Tato que presidía el Ayuntamiento, pronunciando
sentidas frases de elogio al honrado y sus actos, en representación
a su alcalde el señor Antonio Bono Luque miembro del
partido liberal, que se encontraba enfermo. |
Después,
nuestro diputado y maestro, el señor José Francos
Rodríguez, ha tenido bellos párrafos de enaltecimiento
para la ciudad que así perpetúa el mérito de
sus hijos, terminando con dos vivas a Alicante y a Balmis que fueron
únicamente contestados.
Posteriormente, a la una del mediodía en el salón
de fiestas del Casino de Alicante, se dispusieron las mesas para
el banquete ofrecido por el Ayuntamiento y el Colegio de Médicos,
una mesa al frente y tres perpendiculares donde tomaron asiento
los comensales, banquete ofrecido para tan ilustres huéspedes,
donde se rindieron durante el acto elocuentes palabras a la memoria
del Dr. Balmis. Banquete al que podían asistir cualquier
vecino interesado en el acto tras solicitarlo en el Ayuntamiento,
en el Colegio de Médico o en el propio Casino, y pagando
el cubierto que asciende a 15 pesetas. Cubierto servido a cargo
de Samper, con arreglo a lo siguiente:
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Entremeses
Genoveva, Huevos Mirabeau,
Tournedos Cupidos, Pescado al Gratin,
Galantina de Capón al Espik,
Ensalada primavera, Helado crema al moka,
Pasteleria suiza, Desserts.
Vinos: Rioja blanco y clarete, Champagne Domecq, Café,
Licores y cigarros.
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Tras
concluir el evento en el Casino, y entorno a las cuatro de la tarde
comenzó el meeting de sanidad en el Teatro Principal de Alicante,
con la presencia de médicas tan eminentes como los señores
Cortezo, Recasens, Juarros y Francos Rodríguez, entre otros,
y donde disertaron entorno a los problemas generados en la sanidad
del periodo por la falta de higiene en la población, concienciando
de este modo a los presentes y a los medios de prensa asistente,
y como no, dedicando palabras de agradecimiento a las hazañas
realizadas por Balmis, en beneficio de su patria, de la ciencia
médica y sobre todo de la Humanidad.
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